CHUS BLASCO / Desaprender

Habilidades emocionales en acción

Dice Virginio Gallardo que el reto actual de RRHH se llama reskilling. Afirma que las empresas deben impulsar el aprendizaje de las personas, porque su supervivencia en la economía digital depende de la capacidad de construir nuevas habilidades. Es una evolución que tiene en su base aprender a aprender: crear una mentalidad de crecimiento con habilidades emocionalmente ágiles de construcción de hábitos y nuevas formas de trabajo relacionadas con el aprendizaje a lo largo de la vida”.

Me ha recordado la teoría U de Otto Scharmer. Afirma que “para avanzar hacia el futuro hasta hacer realidad lo nuevo, hay que crear primero una íntima conexión con nuestra inspiración y voluntad, para avanzar después a un lugar de conocimiento que surge desde dentro para convertir en realidad lo nuevo, y descubrir el futuro a través del hacer”. Cuando todo cambia, la única respuesta es liderar. Aprender a descubrir el futuro incluye desaprender. La teoría U consta de un proceso y cinco movimientos que me han ayudado a entender mi propia hoja de ruta de transformación personal: desaprender,  conectar y construir el futuro.

Desaprender

1.- El primer paso es construir una intención que va más allá de nosotros mismos. Parar y escuchar lo que la vida te esta pidiendo que hagas. Los que somos profesionales convertidos en microempresarios partimos de una vocación de servicio. Más pronto o más tarde, descubrimos que no disponemos de un sistema suficientemente predictible para conseguir suficientes clientes que encajen bien en lo que nuestras capacidades pueden ofrecer. Es el inicio del proceso: queremos construir un camino que defiende la libertad de trabajar por cuenta propia, y asumimos la responsabilidad por los resultados.

2.- El segundo paso es observar, observar, observar. Dice Scharmer que hay que ir a los lugares de mayor potencial y escuchar con la mente y el corazón abiertos. La limitación más importante para una transformación personal no es la falta de visión o de ideas, sino la falta de empatía con necesidades existentes que no estamos percibiendo. Cuando tienes un martillo todo lo que ves son clavos. Las prisas nos anestesian y no nos dejan sentir. Nadie cambia si no siente algo. Innovar implica que la percepción no puede delegarse.

Conectar

3.- Con la mirada nueva sobre las necesidades, ya podemos conectar con lo que nos inspira y con nuestra voluntad (el querer hacer), que permitirá emerger a nuestro conocimiento interno. La esencia de esta fase es que el yo actual y nuestro mejor yo futuro se encuentran en el fondo de la U y empiezan a resonar el uno con el otro. Para mí, poder ayudar a personas es el punto de conexión que siempre está presente. Sin conectar vida personal y trabajo nunca lo hubiera descubierto. Escribir me ha ayudado a hacerlo. La pregunta relevante para buscar la conexión es ¿qué le diría vuestro yo dentro de cinco años a vuestro yo de hoy?

Construir el futuro

4.- Prototipar lo nuevo en ejemplos reales para explorar el futuro, haciendo. Cuando dejas el martillo y cambias la mirada, aparecen nuevas oportunidades. En la era digital, aprender de los datos es una asignatura pendiente para todas las empresas. ¡Es una oportunidad! Entender las necesidades reales de las personas a las que queremos ayudar y aplicar tecnología para hacerlo nos ha llevado a co-crear summitfindata. Aprendiendo por el camino, han ido aflorando nuevas necesidades, que ya estamos prototipando para ir dándoles respuesta. Learning by doing.

5.- Personalizar lo nuevo en los ecosistemas. Ver y actuar desde la globalidad debe permitir revisar lo que se ha aprendido, lo que funciona y lo que no. Intervendrán distintos grupos de interés con comprensión holística del sistema. Los datos provocaran nuevas formas de tomar decisiones mucho más complejas. En la era de la colaboración, poner dinero no es suficiente. Es un futuro apasionante para aquellos que decidan desde hoy mismo aprender a aprender, con el fin de construirlo; un futuro inquietante para los que no lo hagan.

 

Aprender como misión

Las empresas no aprenden sin personas que aprendan. Aprender es una necesidad. Lo es para mí y para todos los que trabajamos en AFCA. Lo es para todas las empresas. Yo aprendo escribiendo. Escribir no forma parte (estrictamente) de mi trabajo. Escribo para saber pensar y reflexionar sobre lo que siento y sobre lo que hago, para entender mejor lo que va pasando a medida que ocurre, para aprender lo que funciona y lo que no. Es importante saber qué nos interesa como personas y cómo aprendemos. Es un proceso de autoconocimiento que no lo va a hacer ningún algoritmo por nosotros. Ha sido escribiendo y aprendiendo que he descubierto que nuestro mejor trabajo lo conseguimos ayudando a otros a hacer mejor el suyo. Enseñar lo que sabes a otros que necesitan tu conocimiento es la mejor forma de aprender. Cuando decides que crearás tu propio futuro, necesitas una misión que tenga sentido.