CHUS BLASCO / Del control al liderazgo

Los datos impulsan un nuevo management

La Industria 4.0 proporciona datos de objetos que se conectan entre ellos y produce la necesidad de incorporarlos como materia prima imprescindible de la economía del siglo XXI. Decimos que la prioridad para las empresas es la transformación digital y un primer paso es entender lo que supone una organización Data-Driven (impulsada por los datos). Es un nuevo concepto que supone que las decisiones se tomen en base al análisis y la interpretación de datos. Las empresas que lideren el reto necesitaran el talento y la voluntad de las personas que quieran evolucionar en su rol profesional.

La semana pasada asistí a la sesión del Programa de Continuidad de ESADE “El Controller en las organizaciones “Data-Driven””. Conocer cómo son las organizaciones orientadas al dato es imprescindible para que cualquier directivo con responsabilidades sobre áreas de negocio entienda hacia donde se mueve el futuro. Uno de los que se está viendo afectado profundamente por estos cambios, es el rol de controller. En la sesión se plantearon cuestiones clave sobre las empresas que han adoptado una cultura del dato. Estas organizaciones entienden el dato como un activo de la empresa, como una materia prima que, como tal, deben custodiar y gestionar. El dato, deberá disponer de un “almacén”, con un responsable de datos, que necesita tener nuevas capacidades al producirse una mayor sofisticación en la explotación de éstos. Ramon Morote, Chief Data Officer de Naturgy, explicó que una empresa “Data-Driven” supone creérselo y tener un plan. Este plan debe poner el análisis de los datos en el centro de la estrategia de la empresa y en todos los niveles de la organización. La relación entre el dato y la estrategia es bidireccional. El dato influye en la estrategia y la estrategia define el análisis de los datos. El foco tradicional del análisis del pasado se transforma, intensificando el foco en lo que va a pasar en el futuro.

Tal como dijo el profesor David Bertomeu, cuando no hay datos fiables, las decisiones en las empresas las toman los “hippo” (highest paid person’s opinion), o lo que es lo mismo, las personas que tienen más poder en la jerarquía organizativa. En cambio, las organizaciones data-driven democratizan el acceso a la información e impulsan otras formas de organizarse mucho más meritocráticas. Es una razón poderosa para apostar por construir una cultura del dato: los datos transforman la forma de tomar decisiones.

La capacidad de hacer que las cosas pasen

Me quedó como conclusión de la sesión que ¡hay que ponerse las pilas! Todos estos cambios exigen nuevas capacidades. La hoja de ruta para la función de controller en la era de los datos supone entrar en el camino de hacer que las cosas pasen. ¡Es una gran capacidad! También hay que admitir que tratar de modificar los comportamientos de otros es muy incómodo y tiene riesgos. Tal como dijo Bertomeu, “es colarse en una fiesta a la que no te han invitado y que no te echen”. El controller necesita que deje de ser visto por el resto de la organización como controlador (el nombre de la función no ayuda) para convertirse en un facilitador que es parte del equipo. La función que dedicaba todo su tiempo y esfuerzo a garantizar la fiabilidad de los datos y a analizar el pasado, debe pasar a ser un facilitador de las oportunidades del futuro.

La pregunta es ¿existe realmente la voluntad de hacer esta transformación? La decisión de liderar o no este cambio para cada controller, es personal. Las oportunidades que se abren al aceptar el reto parecen tender al infinito. La transformación que viene exige que sean actores principales de hacer que las cosas pasen. Pero es un cambio de rol difícil. Exige autoconciencia de la necesidad de cambio y esfuerzo. Exige aprender, desaprender y seguir aprendiendo. Exige liderazgo.

La función de controller es un gran ejemplo de cómo se están transformando las profesiones. Para pasar de analizar el pasado y gestionar el presente a impulsar el futuro, el controller necesitará visión transversal, conocimiento tecnológico, comprensión del negocio y una orientación imprescindible hacia el futuro. La evolución que le toca al controller ejemplifica el final del paradigma del control para pasar al empoderamiento de personas y equipos. Implica un cambio de paradigma organizacional y de management.

Los nuevos retos de la economía digital exigen a las empresas el impulso de la cultura del dato. Es una transformación que también exigirá el liderazgo de las personas que a lo largo de la organización serán responsables de tomar decisiones. Las “Data-Driven” están marcando el camino de la transformación que deben hacer las empresas que quieran evolucionar. Sin duda, las barreras son muy importantes. Hay que dejarse de excusas y afrontarlo.

 

“Sin datos, sólo eres otra persona con una opinión” William Edwards Deming