CHUS BLASCO / De salvar la economía a crear bienestar

Emprendedores y falsas creencias

Nos encantan las historias simples para problemas complejos, y nos las acabamos creyendo. Aunque no conozcamos de cerca una situación, damos por bueno el relato porque nos suena creíble. Es interesante aprender que las falsas creencias tienen “daños colaterales”. El consultor de innovación Larry Robertson ha entrevistado cientos de emprendedores y explica en un artículo muy interesante tres falsos mitos sobre los emprendedores de éxito.

MITO 1. Les gusta asumir riesgos

Emprender es asumir riesgos por definición. Sin embargo, los datos demuestran que pocos fundadores de empresas que han tenido éxito asumen riesgos innecesarios. Por el contrario, los riesgos que asumen son sistemáticamente calculados para que, cuando las cosas van mal, el margen de error sea suficiente para poder cubrirlo. Son grandes estrategas que incorporan la gestión del riesgo sostenible como rasgo diferencial en la toma de decisiones.

MITO 2. Actúan en solitario

Dice Robertson que es mucho más simple creer que una sola persona concibe, crea y sostiene el crecimiento desde el principio hasta el final. La realidad es mucho más compleja. Ser emprendedor representa ser independiente de las ideas de los demás para romper con lo establecido, especialmente al principio de su proyecto. Pero la proactividad personal inicial está muy lejos de ser la cualidad única necesaria para convertirse en una empresa de éxito en el largo plazo. La historia del inicio en solitario no se consolida sin una forma de actuar colaborativa y de cultivar las relaciones personales.

MITO 3. Tienen una fuerte personalidad.

Es un encasillamiento de un relato que ha triunfado. El gran emprendedor de éxito es lanzado, agresivo y descarado. Encaja mejor con las historias que les gustan a los medios de comunicación que con la realidad. Como son las que más vemos, acabamos creyendo que la mayoría son así. Las creencias más comunes sobre los rasgos de los emprendedores de éxito refuerzan los prejuicios (muchos basados en el género), que hace más difícil para los que no encajan en el cliché hacerse escuchar, conseguir fondos, equipo o recursos.

La investigación de Robertson sobre el emprendimiento alerta sobre los peligros de que estos mitos que tenemos acerca de las personas que han fundado proyectos empresariales. Dice que fácilmente pueden conducir a emprendimientos que fallan, inversiones que se pierden y “futuros empresarios que se inclinan por los molinos de viento en lugar de desarrollar las habilidades que realmente necesitarán para tener éxito”. Los estereotipos acaban confundiendo las expectativas de muchas personas sobre los resultados que son capaces de conseguir, y de las capacidades que necesitan para conseguirlas. Poner dinero está muy lejos de ser suficiente.

 

De salvar la economía a crear bienestar

Las palancas de la economía para crear bienestar para la sociedad tienen una lógica aún más compleja. En estas semanas de paralización forzosa hemos descubierto que no todas las actividades que generan ocupación son igual de esenciales que otras. Muchos han descubierto ahora que algunas de las más esenciales tienen peores condiciones y están mucho peor pagadas. Si la economía colapsa porque nos hemos dedicado durante semanas a vivir tan sólo con aquellos bienes y servicios imprescindibles para la vida, es porque la riqueza generada ya estaba en desequilibrio.

Las empresas deberán poner en valor los aprendizajes de la paralización forzosa. Deberán aprender a reorientar sus capacidades para resolver mejor las necesidades de sus clientes, que es posible que se hayan transformado. Las empresas que tienen visión de futuro saben que para ser sostenibles es imprescindible crear y cuidar un ecosistema de relaciones personales consistente. Los clientes son personas, los trabajadores son personas, los proveedores son personas, los propietarios de las empresas son personas.

Tenemos deberes por hacer

Los mejores científicos del mundo están colaborando para encontrar cuanto antes una vacuna para vencer al covid19. Mientras tanto, hay importantes retos colectivos que deberíamos afrontar y debatir. Son retos que están muy lejos de poder ser resueltos por el mercado y las empresas. Habrá que tomar decisiones difíciles que suponen asumir riesgos. No tomar ninguna decisión nos lleva a una situación muy poco deseable para el bienestar de la sociedad. Crear bienestar no es aumentar el PIB. Crear bienestar debería ser resolver necesidades humanas.

Será necesaria mucha innovación. La organización del trabajo debería ser fundamentalmente el entorno en el que las personas colaboran para afrontar los retos que garantizan el bienestar de la sociedad. La pregunta es cómo se organizan las capacidades y el talento de las mejores personas para afrontar los nuevos retos alineados con las necesidades humanas. Necesitaremos personas valientes con coraje para tomar decisiones difíciles y afrontar riesgos. No podremos conseguirlo bajo el marco mental de criminalizar las actividades de naturaleza privada. No será posible con el marco mental de que los servicios públicos son buenos y los servicios privados tienen malas intenciones y actúan bajo la perversión capitalista. Apoyemos a las personas que ya han demostrado su capacidad de emprender en cualquier ámbito. Está todo por hacer.