CHUS BLASCO / Curas de humildad

El poder transformador de la confianza

Las historias de transformación empresarial más inspiradoras suelen empezar por un profundo cambio personal. Mi historia favorita es la de Jos de Blok, fundador y CEO de Buurtzorg. Este enfermero creó la empresa porque no podía soportar la forma en la que debía desempeñar su profesión en una organización que para ser eficiente se había olvidado por completo de las personas a las que debía servir. Blok construyó una visión inspiradora con equipos de enfermeros autoorganizados capaces de centrarse en el paciente y no en la productividad. Su forma de conseguir resultados es establecer una relación profunda con sus pacientes. Dedican tiempo a hablar con ellos y a conocerlos, identificando sus necesidades. Les dan ayuda personalizada para que puedan gestionarse cuanto antes de forma autónoma y sin su soporte. El impresionante crecimiento de Buurtzorg se basa en una organización por equipos autogestionados independientes de 10 a 12 enfermeras que dan atención a 50-60 pacientes, sin jerarquías ni cargos que entorpezcan la vocación de servicio de los enfermeros. Buurtzorg es un ejemplo del `poder transformador de la confianza en las personas que nos pueden ayudar a resolver nuestras necesidades.

 

Curas de humildad

La sociedad del conocimiento debería replantearse cómo aprendemos las personas y para qué lo necesitamos. Para priorizar realmente a las personas, tenemos muchas curas de humildad pendientes. La cura de humildad de las escuelas de negocios de reconocer que sus ofertas no se adecuan bien a las necesidades de aprendizaje de las personas para afrontar la carrera profesional en la incertidumbre. La de los temarios de las universidades que siguen transmitiendo el mundo tal como era en lugar de admitir que no sabemos cómo será. La de los financieros reconociendo que las dificultades financieras de las pymes y microempresas no se resuelven aumentando la deuda. La de los expertos en marketing que dan importancia a hacer campañas y promociones, aunque se trate de productos que no se venden porque no están alineados con los intereses/necesidades actuales de los consumidores. La de los comerciales que no tienen ningún contacto con el cliente una vez que han conseguido la venta y que se desentienden de la relación a largo plazo. La de los ingenieros enamorados de la eficiencia de sus procesos que no ven que esos procesos están impidiendo justamente adaptar el servicio para aportar mayor valor a los clientes. La de los expertos en tecnología que se aprovechan de la ignorancia de sus clientes y crean ofertas de servicios que fuerzan la dependencia extrema del proveedor. La de la administración que sigue enrocada en sus trampas burocráticas que impiden la agilidad necesaria para la adaptación al ritmo de un mundo que avanza a gran velocidad. La cura de humildad del poder político, aunque no debería mencionarla porque hace tiempo que no la espero.

 

Asesorar es ayudar

Los roles funcionales en las empresas de todo el mundo están evolucionando hacia perfiles profesionales transversales y con capacidades de comunicación para poder apoyar a la Dirección en la complejidad y la incertidumbre. Cada vez se habla más de la necesidad del rol de Business Partner. La complejidad y la velocidad a la que cambian las cosas, dejan fuera de época la toma de decisiones con perspectivas unipersonales. La soledad de quien decide no es algo nuevo. Pero dirigir una organización de personas es más difícil que nunca y son necesarios nuevos roles de apoyo.

El paradigma de los modelos de negocio en la economía digital se enfoca en las personas y sus problemas reales. Tratan de ofrecer una solución única enfocada en un problema que necesite ser resuelto. La fórmula secreta es: persona/problema/solución. Las personas que dirigen empresas tienen un problema común: la toma de decisiones estratégicas ante la incertidumbre máxima que es el futuro. La solución para este problema abre oportunidades a nuevos enfoques basados en el aprendizaje personalizado de capacidades concretas.

Lo más difícil de dirigir una empresa no se aprende en ninguna escuela de negocios. Lo más difícil de tomar decisiones en una empresa es tener en cuenta a las personas. La mejora de la salud de los pacientes de Buurtzorg se debe a que los equipos de enfermeras se autoorganizan poniendo el foco en aprender y mejorar sus capacidades para mejorar la vida de sus pacientes impulsando acciones de prevención de la enfermedad.

Las personas que dirigen empresas en la era digital necesitan personas que les puedan ayudar a tomar decisiones en su negocio y minimizar riesgos para que sus proyectos sean sostenibles. Las personas con vocación de ayuda a los demás estamos creando nuevas formas organizativas más flexibles y colaborativas. Creo en el poder transformador de la confianza para mejorar la capacidad de las personas a tomar decisiones en la incertidumbre. Asesorar debería ser ayudar a conseguir resultados estableciendo una relación cercana con los clientes. Debería ser ampliar la perspectiva sobre el contexto, a fin de facilitar a los clientes más opciones sobre sus recursos. Debería ser ayudar los clientes a crear valor en sus negocios. Asesorar debería ser ayudar para multiplicar el valor de las personas. Asesorar debería ser ayudar.