CHUS BLASCO / ¿Cuánto es suficiente?

El significado de crecer

Suficiente es un concepto difícil de interpretar. Los que trabajamos con números tendemos a querer cuantificarlo todo. Utilizamos indicadores para medir la economía y los resultados de las empresas, aunque no está tan claro cómo hacerlo con el valor de lo que significa. Con los años y la experiencia, he aprendido que las cosas más importantes no se pueden medir. El sistema económico persigue el crecimiento… ¿ilimitado? Cuando hablamos de crecer, ¿cuánto es suficiente? He leído un articulo maravilloso sobre el tema que me ha inspirado a compartir las reflexiones sobre ello.

La ambición de progresar

Las personas con ambición de progresar no dejan de hacerlo. Siguen su impulso natural de evolucionar. No se conforman, quieren explorar su potencial y lo hacen. Algunas, las que tienen la inquietud y la capacidad de emprender, crean su propia empresa. Si les va bien, crearan puestos de trabajo y riqueza. Su impulso de autorrealización personal tiene como consecuencia resultados económicos, aunque no fuera su deseo principal inicial.

Cuando se consiguen buenos resultados, entraran en juego nuevas motivaciones. Son las tentaciones de anhelar lo que es externo a ese impulso intrínseco de progresar. La sana ambición corre el riesgo de transformarse en codicia y hambre de poder. El límite entre el impulso de progreso y la codicia posterior no lo marca una línea clara. Algunas veces, en lugar de seguir al mando la brújula interior del emprendedor, quien lo hará será la codicia, que no escucha al yo interno, sino a motivaciones externas, como el ansia de poder, mayor riqueza, estatus o todas ellas juntas.

Gestionando las expectativas

Si lo pensamos a nivel personal, los objetivos que te marcas no dejan de moverse a medida que progresas. Al empezar con cualquier reto, te pones objetivos en base a lo que ves de lo que otros han conseguido, y que piensas que tú también puedes lograr. Cuando te pones en acción, sientes que cuando te mueves hacia un reto que te importa, lo más extraordinario no es el objetivo, sino el camino en sí. Cuando crecemos personalmente, nuestras expectativas cambian.

Primero piensas que el objetivo inicial es suficiente, porque piensas que, al conseguirlo, vas a estar satisfecho. Pero no es tan simple. Con un reto interesante en mente, la mentalidad correcta, la dosis adecuada de trabajo, esfuerzo y tiempo, seguro que vas a ver un progreso tangible hacia el reto marcado. Progresar te da la confianza necesaria y las competencias para asumir retos más importantes. Como es un proceso cíclico, te impide conformarte con lo que inicialmente te habías marcado como “objetivo suficiente”. Antes de haber llegado a alcanzar tu objetivo inicial, ya no es el ideal que era cuando lo marcaste. Al recorrer la ruta de tu progreso personal, empiezas a pensar que el objetivo debería ser otro, más acorde con lo que quieres ahora. Las nuevas fortalezas pueden conectarte con tu propósito y tu identidad más autentica. Por el contrario, te pueden hacer caer en motivaciones externas, más relacionadas con el ego y la percepción de los demás. Es una decisión que confronta tus expectativas con tus valores personales.

Suficiente no es un número

A lo largo de nuestra vida, nuestro suficiente cambia. No hay un objetivo completamente satisfactorio que podamos medir. Tal vez puede ser cuantificado en dinero, pero se trata de identidad, de ser aceptado por ti mismo, o más bien, por el que será tu yo del futuro.

En las empresas pasa algo similar. Afrontar crecer en la incertidumbre actual, no es fácil. Y cuando el contexto cambia tan rápidamente, las empresas que no están progresando, están empeorando. ¿Cómo pueden saber si están progresando suficiente para no quedarse atrás? Cuando una empresa afronta su transformación digital, el primer objetivo puede ser captar los primeros clientes a través de canales digitales. En cuanto se consigue, el lugar donde se ponen las prioridades también cambia. Poner delante las personas puede implicar justamente reducir la marcha de crecimiento, elegir mejor a los clientes, y reducir los riesgos.

Profesionalmente, miles de personas han descubierto que tener trabajo no es suficiente. Han sentido que desarrollar el propio potencial es apostar por su propia definición de suficiente. No quieren que su futuro les venga impuesto por algún jefe cretino o por una burocracia insoportable. Sienten que es mejor hacer pasos intencionados en la dirección adecuada que seguir en una situación que les anula personalmente.

Sin personas que ambicionen nuevos retos, no habrá progreso. El nuevo paradigma de management supone afrontar una transformación para convertirnos en redes de profesionales y empresas conectadas aprendiendo a progresar. Es un reto exigente porque no vamos a dejar de ser distraídos de nuestro rumbo por todo lo que pasa “ahí afuera” que no podremos controlar. Se trata de buscar más equilibrio y sostenibilidad que emociones fuertes. Dirigir la sana ambición de progresar por el camino de la autenticidad es un reto que no termina nunca.

 




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