CHUS BLASCO / Construir confianza

El valor de las relaciones

Participo como consultora en un Programa de creixement d’empreses de la Diputació de Tarragona. Es un programa ágil enfocado a la toma de decisiones con el objetivo de promover un crecimiento adaptado y personalizado para cada una de las empresas participantes. Son pymes todas ellas, algunas tienen muchas décadas de historia y tradición detrás. Hemos finalizado la primera parte del programa, que consiste en hacer una diagnosis para situar el punto de partida de dicho crecimiento. Una tras otra, cuando nos explicaban el “secreto” de su éxito empresarial, nos han hablado de la confianza que sus clientes han depositado en ellas, de las relaciones estables que han establecido con sus proveedores, y de los esfuerzos que han realizado para mantener y hacer crecer un equipo de personas cohesionado. Explican la clave de su éxito empresarial a lo largo del tiempo en clave de sus relaciones personales, y siempre aparece la palabra confianza.

 

¿Qué impulsa la confianza?

Es una pregunta que hace muchos años que nos hacemos en AFCA, puesto que construir confianza es la visión que perseguimos en nuestro día a día empresarial. Antes de esperar que una persona confíe en ti, o en tu equipo o en tu empresa, es necesario comprender mejor cómo funciona la confianza a nivel personal, cuáles son los impulsores y de qué modo puede cultivarse.

Existe un amplio consenso entre los expertos de que la confianza se compone de los siguientes elementos: capacidad, empatía e integridad. 1.- Capacidad: tener la habilidad técnica necesaria para desarrollar una tarea específica es un requisito básico. Tan simple como que cuando quedamos con alguien a una hora determinada esperamos que aparezca a la hora de la cita. Tenemos la confianza de que la acción esperada se producirá porque la persona tiene la capacidad técnica de conseguirlo. Sin embargo, todos conocemos personas que siempre llegan tarde, y lo que acaba pasando es que dejamos de confiar en que se presenten a la hora prevista. 2.- Empatía: es la base para todas las habilidades en cuanto a relaciones personales; es la habilidad para conectar con el punto de vista de la otra persona, y tomar el suyo (¡y no el nuestro!) como el punto de partida de la realidad. Si llegas tarde a una cita no estas siendo empático con la necesidad del otro. Las personas más empáticas son más inspiradoras de confianza. Las empresas que se enfocan a los clientes desarrollan esta conexión personal y los clientes lo perciben. 3.- Integridad. Tener y practicar una serie de valores de forma consistente a lo largo del tiempo hace que otras personas conecten con dicho sistema de valores y confíen en ti. Cuando confías a este nivel en una persona con la que has quedado y no se presenta a la cita, das por hecho que ha pasado algo excepcional que le ha impedido llegar, pero no dejas de confiar. La coherencia en lo que se dice, se piensa, se siente y se hace transmite autenticidad. En cambio, cuando te muestras como alguien que no eres, difícilmente transmites confianza.

Cuando alguien confía en nosotros a nivel personal, ha elegido tomar el riesgo de ser vulnerable. La confianza no es algo que tú puedas exigir sino algo que debes ganarte mediante unas intenciones claras (empatía), unas acciones que sustenten la intención (capacidad) y poniendo el máximo esfuerzo posible en la integridad y la conexión humana (autenticidad).

 

Aprender a desaprender

En las empresas en las que existe un problema de confianza, se dedica incontable energía intentando detectando posibles riesgos y preparándose para cualquier cosa que pueda cambiar de repente. Las personas no pueden desplegar su potencial talento porque no se sienten seguras. Es terriblemente costoso e inefectivo.

De acuerdo con el consultor Randy Conley el nivel de confianza basado en la integridad es el que representa una conexión profunda con las motivaciones intrínsecas de una persona, con su identidad. Se alcanza cuando somos capaces de comprender a alguien con sus esperanzas, miedos y ambiciones, pero sin aprovecharnos de ellas. Cuando le ofrecemos un espacio seguro para mostrar su parte más auténtica. Las relaciones personales más efectivas tienen este nivel de profundidad. Este nivel de confianza puede desbloquear un enorme potencial de productividad y creatividad en las empresas.

Construir un clima de confianza en la empresa donde las personas tomen el riesgo de ser vulnerables para ser auténticas es un proceso que debe ser cultivado. Construir confianza no es en realidad algo que haces, sino que se trata de lo que dejas de hacer. Confiar supone dejar de hacer, dejar de preocuparse. La confianza permite a los grupos humanos ser económicos con el capital humano del que disponen. Permite liberar la creatividad y dejar espacio para lo que realmente importa. Construir confianza en un entorno donde las personas puedan desarrollarse y ser auténticas implica aprender a desaprender. Desaprender el paradigma de normas, reglas y protocolos hasta aprender el marco mental de confiar en que las personas en su trabajo harán lo que tienen que hacer, no porque lo diga una norma, sino porque las motivaciones intrínsecas de aquella persona están conectadas con la visión de construir el futuro en la incerteza. Construir confianza es un reto de liderazgo.