CHUS BLASCO / ¿Cómo ser mejores en ser mejores?

La incertidumbre impulsa la innovación

Cuando se trata de prepararnos para el futuro, primero tenemos que decidir qué queremos aprender. El proyecto de aprendizaje en el que estamos trabajando en AFCA consiste en construir un sistema que nos permita pensar y actuar en digital. La motivación es una clara voluntad exploradora de la economía del conocimiento. Provocamos nuestra transformación digital para salir de nuestro entorno conocido y aprender cosas nuevas. Queremos construir un sistema con el que podamos crear valor para los clientes de forma ágil (eliminando lo que sobra) y sostenible (que sea duradero en el tiempo). Es un proceso de creación, en el que uno de los obstáculos es la incomodidad en asumir nuevas tareas que no dominamos y que no sabemos cuánto tiempo nos llevará aprender. Hasta ese momento, no podremos delegarlo a nadie más. El camino más fácil es evitar las situaciones que nos incomodan y buscar excusas para no hacerlo. El resultado de las excusas siempre es el mismo: que no aprendemos. Los obstáculos personales nos enseñan emociones poco placenteras de nosotros mismos. Para crear valor, es necesario liderar el proceso de querer ser mejor en ser mejor. Querer aprender, es personal.

 

El proyecto de aprender a aprender

La incertidumbre es el contexto actual. Si así lo decidimos, es también un impulsor de innovación. Podemos decidir dedicar tiempo en nuestra agenda a aprendizajes útiles. Los profesionales que trabajamos con el conocimiento necesitamos entender la forma en la que aprendemos para crear valor convirtiendo lo que sabemos en resultados. Entender cómo funciona el proceso de aprendizaje nos permite ser más efectivos. La buena noticia es que la investigación realizada, demuestra que la capacidad de aprender puede mejorarse con la práctica. Veamos cómo:

1.- Organizar los objetivos.

Cuando hemos elegido el área de competencia que queremos desarrollar, deberíamos convertir el aprendizaje en sí mismo en un proyecto. Necesitamos definir: 1) objetivos alcanzables acerca de lo que queremos aprender, y 2) estrategias que nos ayuden a conseguir estos objetivos. El proceso normal de aprendizaje nos lleva a preguntarnos ¿soy lo bastante bueno? ¿voy a fracasar? ¿hay algo más que debería estar haciendo? Son emociones negativas normales, pero si nos pasa en exceso, nos impide avanzar en nuestra capacidad de aprender. Por ello, en lugar de pensar en términos de “quiero que hagamos un buen trabajo” tenemos que ser más específicos. Definir objetivos claros nos ayuda a las personas a comprometernos más con las estrategias y los planes de acción que nos hemos marcado. Nos permite gestionar estas emociones de forma más fácil.

2.- Pensar sobre pensar.

Los expertos definen metacognición como “pensar sobre pensar”. Se trata de ser más observadores en relación con la forma en la que sabemos lo que sabemos. Deberíamos preguntarnos a nosotros mismos cuestiones como ¿entiendo realmente la idea? ¿la puedo explicar a un amigo? ¿necesito mayor conocimiento? ¿o necesito más práctica? Cuando un especialista trabaja con una cuestión, piensa mucho en cómo está planteado el problema para poder tener un buen sentido de si las respuestas parecen o no razonables. Debemos plantearnos estas preguntas para convertirnos en expertos de nuestro propio aprendizaje transversal.

3.- Reflexionar en tu aprendizaje.

Sin reflexión, no hay aprendizaje. Es muy difícil aprender habilidades cuando estamos cansados, estresados, tristes o asustados. Cuando los sentimientos colapsan nuestro cerebro, no podemos deliberar ni reflexionar. El miedo nos impide aprender porque nos bloquea. Para entender cómo estamos aprendiendo, necesitamos “apartarnos” del proceso de aprendizaje. Para reflexionar sobre cómo aprendemos, es imprescindible un momento que nos permita tener un estado mental de calma. Sin calma cognitiva, no podemos hacer la introspección silenciosa para deliberar de forma intencionada.

 

Construyendo la ventaja competitiva

Aprender es mucho más que apuntarse a un curso de formación. Aprender supone estar preparado para equivocarse y fallar. Para progresar, necesitamos entender el aprendizaje como un proyecto que tiene objetivos concretos que nos importan. Escribir sobre lo que aprendemos está al alcance de todos los que trabajamos de un modo u otro con el conocimiento para profundizar en cómo aprendemos y evaluar el ritmo.

El reto de la sostenibilidad de las empresas en un contexto de incertidumbre es empezar por las personas, y construir una cultura organizativa que impulse el aprendizaje. Las empresas formadas por pequeños equipos entusiastas del aprendizaje tenemos ahora una gran oportunidad de crear valor. Es la oportunidad de construir nuestra ventaja competitiva aprendiendo cómo ser mejores en ser mejores.