CHUS BLASCO / ¿Cómo empoderar creadores?

Buenos propósitos

Las personas solemos empezar el año con buenos propósitos. Es natural que nos enfoquemos en el futuro para proyectar nuestros sueños y esperanzas. Un nuevo año es el contexto perfecto. Los propósitos personales no dependen de las circunstancias, sino de nuestro compromiso en perseguirlos. Comprometernos con un propósito, nos permite crear nuestros propios proyectos vitales. Crear es buscar opciones, nuevos caminos que aporten soluciones a los nuevos problemas que vamos encontrando al caminar. Crear es humano. Además de preservar la salud y la economía, existen nuevos y graves problemas que afectan a toda la sociedad. Necesitamos creatividad que aporte valor mediante la búsqueda de soluciones transversales. Crear es la clave.

 

Recursos burocráticos

La burocracia no impulsa la creatividad sino más bien todo lo contrario. Hemos creado numerosos organismos públicos con buenas intenciones y pocos resultados. Pongo como ejemplo un artículo reciente de Àlex Font sobre la Oficina Antifrau de Catalunya (OAC). La OAC está orientada al ámbito municipal y se aprobó su creación por considerar “que los organismos de control existentes eran exiguos”. En diez años, la Generalitat ha dedicado sesenta millones de euros. Su presupuesto del 2020 fue de 6,3 millones de euros y actualmente trabajan 49 personas. El director de la oficina argumenta que se hace un gran trabajo de prevención formando funcionarios y emitiendo recomendaciones. Admite que son lentos haciendo investigación, aunque argumenta que es porque les faltan recursos, así que ha pedido un aumento de plantilla de seis personas. La OAC quiere más competencias y más recursos, independientemente de haber cumplido o no con los objetivos marcados.

Debido a que la forma de asignar recursos públicos se consigue con un año de anticipación y es siempre conservadora, la dirección de la OAC no se replantea prioridades, sino que se enfoca en pedir más recursos para seguir desarrollando la actividad para la que se constituyó. No cuestiono que las personas que trabajan para la OAC no sean eficientes en el ejercicio de sus tareas. Es posible que con mayores recursos podrían conseguir objetivos que no han alcanzado. La cuestión es si en el contexto y con la complejidad actual, esos objetivos continúan teniendo sentido.

 

Creadores de recursos

A diferencia de los organismos públicos, las empresas, los pequeños negocios y los profesionales autónomos son creadores de recursos. Tienen que buscar y encontrar soluciones que funcionen porque el mercado tiene una respuesta contundente: las que responden bien a la competencia continúan, y las que no lo hacen desaparecen. Al leer el detalle de las cifras de la OAC, pensé en todas las empresas que tiene el país de esa dimensión y con el mismo número de trabajadores. La diferencia radical es los medios que tienen para afrontar la complejidad. Se enfrentan a una competencia global brutal y necesitan un liderazgo excepcional para tirar adelante. Necesitan mucho más que ayudas. Necesitan más personas comprometidas, más clientes contentos y más innovación que garantice su supervivencia. Tienen que enfocarse en problemas que sepan resolver extraordinariamente bien, seducir a su mercado, crear nuevas soluciones, adaptarse a la economía digital y ofrecer una carrera profesional a sus trabajadores para retener el talento. Tienen que descartar todo aquello que no aporte valor. Es un reto tan difícil y apasionante que muchas personas están construyendo su propio propósito profesional alrededor de una visión que contribuya a solucionar nuevas necesidades.

 

Un propósito de comunidad

Es el momento de cuestionar seriamente las prioridades de los gobiernos, organismos e instituciones. El planeta es limitado. Uno de sus objetivos principales debería ser empoderar creadores que aporten nuevas soluciones a los nuevos problemas. De lo contrario, ¿cómo nos aseguraremos de que no se desperdician recursos? ¿cómo sabremos que no se dedican a prioridades que han quedado obsoletas?

Las personas que tienen un propósito, no lo modifican pase lo que pase, porque lo convierten en su pasión. Las empresas que están organizadas alrededor de un propósito lo que hacen es afrontar los obstáculos creando soluciones que les permitan progresar aportando valor. Se organizan como un organismo vivo, eliminan la burocracia y consiguen recursos a partir de la creatividad humana. Mediante la motivación de las personas que la forman, se enfocan en crear soluciones que transformen la propia comunidad a la que pertenecen.

No podemos resolver los problemas actuales sin pensar globalmente y actuar localmente. Cuando las personas estamos cerca de las decisiones sobre los recursos disponibles, podemos visualizar cómo contribuimos a nuestra comunidad. Estar cerca nos permite aportar soluciones para construir una sociedad mejor. Deberíamos orientar nuestros mejores esfuerzos a hacer progresar a las comunidades en las que cada persona, organización, empresa, y/o institución tiene su ámbito de influencia. La clave es crear. El propósito de cada comunidad debería ser la visión de lo que se quiere conseguir. Debería suponer la palanca del impacto positivo de lo que se quiere alcanzar, y debería marcar el compromiso para hacer lo que sea necesario y renunciar a lo que sea prescindible.


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