CHUS BLASCO / Ciudades con sentido común

Smart Cities BCN

El pasado 18 de diciembre se celebró la jornada Smart Cities BCN organizada por Knowurban en el Caixa Fórum de Barcelona, donde tuve el privilegio de participar como ponente. La introducción fue a cargo de Santiago Castellà, que nos situó sobre los retos que afrontan las ciudades del futuro en un marco global. Un buen comienzo que afloró cómo los datos permiten que pongamos el acento en las preguntas que hacemos para buscar soluciones a los problemas de la humanidad.

Gestión de una smart city

El primer bloque se enfocó en los nuevos modelos de gestión pública de una Smart City. El primer debate fue sobre Economía Circular, energía y medio ambiente (Albert Mateu, Verónica Kuchinow, Cristina Guillen, Maria Salamero). Se destacó la necesidad de normativas que impulsen la sostenibilidad a todos los niveles y de inversiones que ayuden a escalar las soluciones innovadoras a toda la ciudad. Se habló del gap existente entre los que operan con la tecnología y los ciudadanos. Especialmente destacable fue el mensaje de que la sostenibilidad y la economía circular implican un cambio cultural que requiere tiempo, y la ciencia nos está diciendo que no lo tenemos. No olvidemos que “El centro de la smart city es el ciudadano”.

Seguimos con la nueva movilidad urbana (Josep Nadal y Daniel Olivares). ¿Cómo va a evolucionar la movilidad en el futuro y qué tecnologías se están desarrollando? Un debate muy interesante que dejó claro que no podemos predecir el futuro del sector de la automoción y la movilidad porque nadie sabe qué pasará. Tendremos que adaptarnos a las nuevas tecnologías, y también saber coexistir. Sin afinar en cuales serán las nuevas necesidades de las personas, no podemos saber cómo cambiará la movilidad de las ciudades. Para acabar el primer bloque, Francesc Suero nos explicó la contribución a la sostenibilidad de la gestión del ciclo del agua a partir de los datos.

 

Digitalización y nuevas organizaciones

En el segundo bloque la temática se centró en la digitalización y los nuevos modelos organizativos. En el primer debate (Josep Mª Canyelles y Rafel Roig), Canyelles empezó lanzándonos una pregunta: “¿te consideras una persona positiva?”. Explicó que ser positivo es una actitud que ayuda a construir confianza y, por tanto, empresas, ciudades y entornos positivos. Nos contó desde su experiencia como acompañar a los vecinos para que se conviertan en activistas contribuye a que las ciudades sean más resilientes. El empoderamiento tecnológico de la ciudadanía surge de ayudar en necesidades concretas. Roig afloró la necesidad de mejorar las ciudades reduciendo los pasos administrativos con la administración pública y evitar los problemas de la centralización.

La hora más tecnológica llegó hablando de Internet of Things y 5G (Jordi Marín y Antoni Eroles). Quedó claro que la clave no está en la tecnología, sino en cómo gestionamos la información y cómo nos organizamos. Primero hay que definir el problema y después definir la tecnología adecuada y no al revés. Lo más interesante es que las entidades públicas y las empresas cada vez tendrán más información gracias a la conectividad, y podrán responder preguntas que van más allá del qué pasó para responderse a qué va a pasar (predicción) y qué pasaría si (prescripción). Sobre Inteligencia Artificial (IA), el experto Claudio Chifa explicó que la IA implica ahorro de costes, porque quita tareas repetitivas y detecta y predice anomalías.

Economía y sociedad de las ciudades 4.0

El tercer bloque se dedicó a hablar de Economía 4.0. En el primer debate participaron Albert Sorrosal, Eva Bufí, Antoni Paz y yo misma. Sorrosal empezó aclarando que gestionar una ciudad en modo smart es hacerlo con sentido común. Se comentó el modo en el que la colaboración público-privada se ha demonizado, cuando la colaboración es una necesidad porque es la mejor solución para muchos proyectos. Hablamos de innovación y de empresas, y de crear valor sostenible a partir de resolver nuevas necesidades gracias a la tecnología. La innovación es riesgo y las empresas no pueden permitirse no hacerlo, aunque no sepan si obtendrán o no resultados. Innovar supone poner dinero, pero no es suficiente. Volvió a aparecer la idea de que se trata de un cambio cultural que las empresas están impulsando y que se debe acelerar. Imprescindible la idea de que hay que hablar más de transferencia de conocimiento que de tecnología. La tecnología nos limita, porque lo que nos permite diferenciarnos y tener mejor calidad de vida es su utilización.

Llegó el turno de hablar de transparencia, comunicación y gobierno abierto (Lourdes Muñoz, Carlos Guadian, Hildebrand Salvat, y Llorenç Rubió). Los datos que ya tiene la administración pueden y deben ser complementados para conocer los comportamientos que ayuden a conocer que quieren realmente los ciudadanos. Es necesario impulsar la colaboración que permita construir confianza a largo plazo. Se puso de manifiesto que el vínculo entre la administración y los ciudadanos se ha roto.

En la última mesa debate, Enric Canet y Albert Cortina nos hablaron de humanismo, ciudadanía y educación. Canet nos habló de la importancia de la educación en la diversidad, y de que la segregación está relacionada con la falta de sentido común. “Si la Smart city no trabaja por un sentido común para todos, tenemos un problema grave”. Albert Cortina nos introdujo en las preguntas que debemos hacernos como humanos, una vez hemos comprobado que hemos roto las leyes de la naturaleza.

Ecosistemas que colaboren

Hace pocas semanas escribía que debemos hacernos la pregunta “¿Qué Administración Pública queremos como ciudadanos para afrontar el futuro?” La falta de políticas públicas que se pongan en acción con una visión global es más que evidente. En los próximos años viviremos una transformación social y económica impulsada por la tecnología que tendrá como escenario las grandes ciudades. El debate de la jornada Smart_City_Barcelona es oportuno, al plantear retos que exigen el impulso de ecosistemas de colaboración que faciliten soluciones a las nuevas necesidades de la sociedad. Es hora de actuar.