¿Adiós a las madres? Un biotecnólogo quiere incubar miles de bebés al año en úteros artificiales
  • No, no es una película distópica de ciencia-ficción: el proyecto Ectolife es un centro de úteros artificiales ideado por un biotecnólogo que planea incubar embriones en cápsulas de crecimiento transparentes.
  • Según el científico berlinés detrás de la fábrica artificial de bebés, cada edificio podría incubar unos 30.000 embriones al año.

Parece el dibujo de un cómic, la pesadilla de una distopía futurista o una novela de ciencia-ficción, pero en realidad es el proyecto en ciernes de un científico de Berlín. Es Ectolife, una siniestra forma de embarazo sintético en el que los bebés se desarrollan en fábricas, dispuestos en cientos y miles de cápsulas de crecimiento transparentes.

Dicho de otro modo, el controvertido método eliminaría a las madres de la ecuación y sustituiría el tradicional proceso biológico de gestación por uno controlado en el laboratorio.

Parece el dibujo de un cómic, la pesadilla de una distopía futurista o una novela de ciencia-ficción, pero en realidad es el proyecto en ciernes de un científico de Berlín. Es Ectolife, una siniestra forma de embarazo sintético en el que los bebés se desarrollan en fábricas, dispuestos en cientos y miles de cápsulas de crecimiento transparentes.

Dicho de otro modo, el controvertido método eliminaría a las madres de la ecuación y sustituiría el tradicional proceso biológico de gestación por uno controlado en el laboratorio.

Hashem Al-Ghaili, biotecnólogo y divulgador científico nacido en Yemen, es el responsable de este invento, calificado por muchos como espeluznante: Ectolife constaría de 75 laboratorios independientes, cada uno de ellos con 400 cápsulas responsables de imitar las condiciones del útero materno. El creador promete que un solo edificio puede incubar 30.000 bebés al año. 

Según detalla un reportaje publicado en New Atlas, los fetos de diseño «gozarían» de toda clase de comodidades y vigilancia en estos laboratorios uterinos. Numerosos sensores registrarían sus constantes vitales, sus características físicas y sus gritos de auxilio, enviando notificaciones al smartphone de sus progenitores.

La tecnología se pondría al servicio de la conexión con el bebé: la app facilitaría imágenes en alta resolución, permitiría hablar con el embrión a través de los altavoces internos de la cápsula o ponerse un chaleco háptico para sentir las patadas del feto.

Incluso es posible ponerse unos auriculares de realidad virtual y ver imágenes de 360 grados desde la perspectiva del bebé. El feto podría escuchar música clásica a través de los altavoces.



En este enlace puedes leer la noticia completa, PUBLICADA ORIGINALMENTE EN : BUSINESS INSIDER

 

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