Mujeres del Sector Tecnológico Rechazan Unirse a la Junta Directiva de OpenAI Controlada por Hombres
FOTO: WIRED

OpenAI, una de las empresas más influyentes en el campo de la inteligencia artificial, recientemente experimentó una reestructuración significativa en su junta directiva. Tras un tumultuoso cambio de liderazgo que incluyó el despido y posterior reinstauración de su CEO, Sam Altman, la junta quedó compuesta exclusivamente por hombres. Este cambio ha provocado una fuerte reacción en el sector tecnológico, especialmente entre mujeres destacadas en el campo de la inteligencia artificial.

Antes del conflicto, la junta de OpenAI contaba con una diversidad de miembros, incluyendo a dos mujeres: Helen Toner, experta en seguridad de inteligencia artificial, y Tasha McCauley, ingeniera en robótica. Sin embargo, en la nueva configuración de la junta, ambas mujeres fueron reemplazadas, dejando un consejo compuesto únicamente por hombres: Bret Taylor, Adam D’Angelo, y Larry Summers.

Este cambio ha sido visto como un paso atrás en términos de diversidad de género en una industria ya dominada por hombres. Margaret O’Mara, profesora de historia en la Universidad de Washington, señala que la nueva junta refleja la estructura de poder de Silicon Valley y sugiere un retorno a las prácticas empresariales más tradicionales y masculinas.

Varias figuras prominentes en el campo de la IA han expresado su desaprobación hacia esta nueva composición de la junta. Timnit Gebru, una reconocida investigadora en IA que ha abogado por prácticas éticas y responsables en el campo, ha rechazado abiertamente la posibilidad de unirse a la junta directiva de OpenAI. Igualmente, Sasha Luccioni, investigadora en ética tecnológica en HuggingFace, ha destacado las dificultades que enfrentan las mujeres en un campo dominado por hombres y ha cuestionado la efectividad de unirse a una junta donde podrían ser marginadas o utilizadas simbólicamente.

La falta de mujeres en el campo de la inteligencia artificial ha sido un problema persistente. Estudios han mostrado que solo una pequeña fracción de los líderes en aprendizaje automático son mujeres, y el Foro Económico Mundial encontró que solo el 26% de los roles en datos e IA en la fuerza laboral están ocupados por mujeres. Luccioni resalta que, aunque las mujeres están floreciendo en áreas de ética y seguridad dentro de la IA, la reciente situación en OpenAI muestra cómo se silencian las voces que abogan por consideraciones éticas.

Con planes para expandir su junta directiva, OpenAI se enfrenta al desafío de encontrar candidatos que no solo aumenten la diversidad, sino que también influyan en la dirección ética de la empresa. Sin embargo, existe escepticismo sobre si la incorporación de más diversidad en la junta resultará en cambios significativos, particularmente en un entorno donde prevalece una dinámica de poder desigual.

En resumen, la reestructuración de la junta directiva de OpenAI y la exclusión de mujeres han generado un debate sobre diversidad y equilibrio de poder en el sector tecnológico. Mientras algunos ven la necesidad de incorporar voces diversas que puedan influir en la dirección ética de la IA, otros cuestionan la efectividad de tales medidas en un entorno dominado por hombres. La situación ilustra la continua lucha por la igualdad de género y la inclusión en el campo de la tecnología, un sector que sigue siendo mayoritariamente masculino.


*** Información extraída del artículo original: «Mujeres del sector tecnológico rechazan unirse a una junta directiva de OpenAI controlada por hombres», publicado en Wired en español***.

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