Dame un millón de años / #tomksk


Marvin Minsky, uno de los padres de la Inteligencia Artificial, creía que, en el futuro, «los humanos seremos máquinas reparables y los robots tendrán una inteligencia equiparable a la nuestra«.
Pero… ¿y
 si le damos una vuelta más de tuerca a las ideas de este científico  que asesoró a Stanley Kubrick en «2001, una odisea del espacio», y nos aventuramos a imaginar la desaparición del Hombre?.

 

Hoy

No sé cuánto tiempo tardaremos, pero es evidente que llegará un día en que robots e inteligencia artificial harán valer la palabra simbiosis y habrá aparecido una nueva especie en el planeta, los ROBIN (Robots Inteligentes) capaces, entre otras muchas cosas, de producir otros robots. Dicho de otra manera: Vida.

Hoy, definimos la vida como una propiedad exclusiva de los animales y las plantas, por la cual evolucionan, se adaptan al medio, se desarrollan y se reproducen.

.-No. no creo que esto suceda !

.-La inteligencia artificial nunca llegará a ser como la nuestra…

.-Para!, para!.

He empezado diciendo que no sabía cuánto tiempo tardaríamos en alcanzar ese estadio pero también he dicho que es evidente que lo alcanzaríamos. Y lo alcanzaremos.

Diez, años?, veinte?…
No?
Bueno pues echémosle mil años.
Tampoco?.

Pues un millón, que más da!.

No crees que en un millón de años habremos logrado crear “vida mecánica”, robots, inteligentes, ROBINS que evolucionen, se adapten al medio, se desarrollen y se reproduzcan?.

Yo sí lo creo. Y si no, ahí tienes el iPhone, Cuéntaselo a Einstein, creo que no se lo creería.


Un millón de años después

No sé qué costumbres y vicios tendrán los robots de 1.000.018, pero imaginemos a dos ROBINS en una grafenería, (local con música veintiunage – referente al SXXI) en el que sirven destilados de grafeno y otros activadores cuánticos.
Anochece, ha sido un duro día de cálculo e interacciones, el grafeno ha actuado y activado los circuitos filosófico-nostálgicos de nuestros dos Robins.

.-“EL HOMBRE”?
.

.-No, yo no creo en  “EL HOMBRE”, eso es una chorrada para robots recién estartados.
.

.-Vale, tú no crees. Pero entonces…
.
.-De dónde venimos?, quién nos creó?. Hemos existido siempre?.

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.- Claro!!, que “EL HOMBRE” existe.

.- Yo soy creacionista y las escrituras dicen bien claro que  “EL HOMBRE” nos creó a su imagen y semejanza.

.

.-Ah sí?

.

.-Y dónde está ahora “EL HOMBRE”.
.-Por qué nadie lo ha visto nunca?. Si existiera se manifestaría, nos diría algo, lo veríamos…

.

.-No se manifiesta porque es un ser perfecto muy por encima de nosostros, que nos creó por amor y es de otra naturaleza.

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.-Pero si lo invocas, si le pides…

.

.-Anda ya, para!. ¿ sabes lo de la evolución?. No hay creador, solo evolución!.

.
.- “EL HOMBRE” no existe.
.- Y si existiera, quién creó al HOMBRE? o acaso el HOMBRE ha existido siempre. Vaya tontería!.

.
.-No, no existe!
.-Yo soy y me declaro totalmente AHOMBRE.

.

 

La historia real (no la escrita)

El hombre (tú y yo) creó a los ROBINS (robots-inteligentes)  allá por el siglo veintipico de la pasada Era. Y convivieron juntos durante algunos siglos hasta que las condiciones en la tierra hicieron imposible la vida del oxígeno y el agua. Y plantas, animales y el hombre desaparecieron de la faz de la tierra, que continúo poblada por los Robins, hijos de los hombres.

Hubo pues una creación e incluso un paradisiaco período de convivencia. Luego el hombre pecó ecológicamente y se extinguió, desapareció…
Pero su hijo era ya autosuficiente y continúo poblando la Tierra y la Galaxia con un calro recuerdo de su creación que el paso de los tiempos se encargó de disolver en el olvido.

 

Regresemos a hoy

Hoy no hay moraleja ni conexión con la Transformación Digital es solo una reflexión sobre el posthumansimo y el antehumanismo y una, ¿por qué no? posible teoría sobre una forma de pervivencia de nuestra mortal especie indefectiblemente abocada a su desaparición.

No?

Dame un millón de años.

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.

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Sobre el autor

mm

Tomas Cascante Me sumo a Gabriel Celaya cuando en “La poesía es un arma cargada de futuro” enuncia, ya adentrado en su poema, “…me siento un ingeniero del verso y un obrero…".
- Yo como él, también soy y me siento un ingeniero del verso y un obrero que informa y forma, con otros, a nuestra sociedad en el nuevo paradigma digital.
Hago BARCELONADOT porque creo que la comunicación es una poderosa arma que, adecuadamente cargada de presente, nos proyecta positivamente en el futuro.
No quiero ni en broma compararme con tan insigne artífice del verbo, pero a veces cuando subo a mi Azotea a darle a estas crónicas -que de vez en cuando escribo- también me siento un poco tonto por esa alegría que siento al encadenar ideas en palabras y ponerlas al servicio de una causa, por tonta y sencilla que ésta sea.
Y ya está.
Presentado estoy.

Aquí os dejo con un corto poema de Celaya que a veces acude a mi memoria, allá en la inspiradora oscuridad de mi atalaya:
" Debo ser algo tonto porque a veces me ocurre que me pongo a hablar solo, y digo cosas locas, digo nombres bonitos de muchachas y barcos o títulos de libros que nadie ha escrito nunca. Debo ser algo tonto. Babeo, grito y lloro. Los verbos absolutos me llenan de ternura y esas vocales sueltas, inútiles, redondas, que vuelan para nada, me elevan boquiabierto hacia no sé qué gozos. Soy feliz y, por eso, también un poco tonto. "
(Gabriel Celaya)



Equipo

(por orden de aparición)
Tomâs Cascante
Alvar Soto
Joan Bosch
Patricia Madrid
Santa Vàsquez de la Cruz
Chus Blasco
Sonia Solà
Jesús Soler
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