Cortarse los dedos en el siglo 21 / #tomksk


12 septiembre 201805 Tomas Cascante
dedo-cortado

—Estamos en el siglo veintiuno!

El Dr. Cifuenzes sonreía satisfecho mientras la receta que acababa de hacerme salía de la flamante impresora situada sobre su escritorio junto al estetoscopio digital y otra serie de instrumentos electrónicos de última generación.

Sonreía realmente satisfecho de la tecnología que le rodeaba. Rondaría los cincuenta y muchos. Era afable, empático y muy concienzudo. De las breves conversaciones que había conseguido hilvanar con él se deducía que era un profesional estudioso, que gustaba estar al día de los últimos avances de la medicina y de Internet y todos sus derivados, de los que se confesaba admirador y usuario compulsivo.

—Fíjese— insistió, señalándome el código de barras situado en la parte alta de la receta que acababa de imprimir

—Con esto, que se llama código de barras— me explicaba aún a sabiendas de que yo era ingeniero y que me dedicaba a las TIC, —en la farmacia ya saben que medicina le han de dar. Incluso hay farmacias con ordenador que al leer este código ya dispensan las medicinas directamente al mostrador sin que el farmacéutico tenga que hacer ni decir, ni teclear nada.

—Increíble, no?

Asentí con una breve pero perceptible inclinación de cabeza hacia adelante.

De lo único que se quejaba de la tecnología es que el sistema sanitario les había sustituido la secretaria por el ordenador pero no le habían dado más tiempo para atender a cada visita.

—Manejar este trasto lleva su tiempo y como tengo que hacerlo yo mismo, me queda menos tiempo para atenderles a ustedes— A pesar de lo cual no había día en que no encontrara tiempo para mostrarme la última App que se había bajado o comentarme un increíble video de Youtube.

—Le envío este video de Youtube, ¿vale?.
Tenía mi móvil y durante las visitas solía enviarme videos sobre increíbles aplicaciones y avances tecnológicos.

—¡Ay el doctor Cifuenzes!, se queja de falta de tiempo y se pasa media visita contándome batallitas tecnológicas.

—oOo—

La farmacia del barrio es una farmacia moderna, a pesar de llevar abierta casi 55 años. Teresa, su fundadora y propietaria es también una mujer conectada. Está orgullosa de su web que permite el e-commerce y mantiene informados a sus clientes por email, SMS o Whatsapp.

Con su natural sonrisa y amabilidad me dispensó la receta, la escaneó con un lápiz CCD, tecleó algo en el ordenador, sonrió y me informó que el Motadefatón no lo tendría hasta la tarde. Lo demás todo correcto.

—Se lo lleva todo ahora o esperamos a la tarde?— me preguntó sin apearse de la sonrisa.

—Me llevo lo que ahora tenga y ya volveré a la tarde o mañana por el Motadefatón— respondí intentando exhibir una sonrisa no menos encantadora que la suya.

En menos de un minuto cinco productos, de los seis que formaban la receta estaban sobre el mostrador.

Y ahora viene una de las cosas más increíbles del sistema sanitario español.

Teresa, deslizó su mano derecha hasta el bolsillo de su bata de la que salió de nuevo empuñando un cúter con el que con gran habilidad y destreza fué cortando uno a uno los cupones precintos de las cajas de los cinco medicamentos.

Al llegar al tercero y levantar la vista para escuchar a una clienta que le preguntaba no sé qué, desde el otro extermo de la farmacia, el cuter decidió cambiar el cartón de la caja del medicamento por el pulgar izquierdo de la farmaceútica.

No llegó la sangre al rio aunque dejó perdida mi receta y puso en evidencia lo arcaico del sistema, que completa el peligroso uso del cúter con la cinta adhesiva que se utiliza para el bonito entretenimiento de pegar los cupones a una hoja de comprobación que se remite a la seguridad social para el cobro del medicamento.

Y esto pese a que existe una normativa europea de 2013 que propone dotar a los medicamentos de un código QR mediante el cual, al ser vendidos en la farmacia, se validan en una base de datos europea, de tal manera que se identifica su número particular dentro de cada lote, con lo cual esta caja ya no puede ser nuevamente dispensada.

Fuentes bien informadas me comentan que el nuevo sistema -anti corta dedos- entrará en vigor en España en 2019.

Ya queda poco!

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