CHUS BLASCO / ¿Qué cambiará cuando lo sepamos todo?


Compromiso y responsabilidad

Nos gusta la tecnología digital porque nos ha empoderado como personas y como consumidores. No es difícil sentirse fascinado por los avances tecnológicos constantes, que nos permiten imaginar un progreso extraordinario. Sabiendo que el 90% por los datos almacenados en el mundo desde el origen de la historia se han creado ¡en los últimos dos años!, vale la pena preguntarse, ¿qué pasará cuando “lo sepamos” todo? ¿qué cambiará?

En la era de la economía digital, las empresas que tienen más éxito son aquellas que saben sacar partido de sus datos. Aprenden a adaptarse a lo que está viniendo. Saben anticiparse. No se trata de análisis sino de agilidad. Las personas que trabajan bajo un paradigma de agilidad son responsables de los resultados de lo que hacen. Leen los datos de lo que pasa desde la perspectiva de qué podrían hacer ellos para mejorar y hacerlo mejor la próxima vez. Los que tenemos perfil analítico, a menudo queremos medir demasiadas cosas, y nos olvidamos de que la mayoría no son realmente importantes. Ni todos los análisis son útiles ni lo son la mayoría de los datos que se acumulan. Saber qué medir para impulsar la digitalización es clave.

 

Digitalizar un negocio

La transformación digital de una empresa supone que los datos ayuden a mejorar los procesos para mejorar la generación de valor a los clientes. Supone transformar el negocio gracias a que la tecnología facilita la aportación de valor desde la perspectiva del usuario final. Implica que los datos van a modificar la forma en la que las funciones de la organización interactúan entre ellas. Exige que las personas se comuniquen y actúen en función de los datos que obtienen. Por eso la transformación digital es un reto de liderazgo de Dirección General, porque supone cambiarlo todo. Los datos es el nuevo lenguaje, y aprender de los datos debe ser la nueva competencia básica. Pero sólo tendrá sentido si los que utilizamos importan para el usuario de los datos, y no para el que los analiza. La parte importante no es la tecnología utilizada, no es cómo analizar los datos, sino cuáles nos importan y cuáles no, pensando en el final de la cadena de valor, en el problema que resuelven, en el para qué.

Pero aprender de los datos implica autogestión. Sin personas que se autogestionen, no habrá transformación digital. Aprender de los datos supone que a medida que se generen nuevos datos, se tendrán que cambiar las acciones de respuesta adaptándolas a lo que los datos nos están diciendo. La primera reacción de las personas que no están acostumbradas a autogestionarse será de rechazo: a que les sean exigidas nuevas tareas fuera del ámbito que conocen, a no estar a la altura de las expectativas, a la responsabilidad que deberán asumir sobre los resultados, a poner en riesgo lo conseguido en el pasado…

Las personas necesitamos una buena causa para aceptar los cambios.

 

Empezar por la responsabilidad

En el mundo de la moda lo saben muy bien. La Fashion Revolution nació como un movimiento global de personas que piden mayor transparencia en la cadena de suministro de la moda, y que exigen sostenibilidad. Este movimiento ha impulsado a muchas empresas del sector a cambiar su comportamiento y sus acciones en busca de un modelo mejor. Tienen una razón poderosa para asumir su compromiso con la necesidad de cambiar el sistema y hacerlo sostenible. Parten de su conciencia como personas, y desde su propia responsabilidad trabajan para mejorar sus competencias, impulsando la transformación digital de sus negocios, donde los datos sean la materia prima que conecte con un consumidor más consciente. Tengo el privilegio de colaborar con una de ellas.

Poner tecnología es la parte fácil de la transformación digital. Hay que aceptar que ninguna tecnología cambiará las competencias ni las actitudes de las personas con las que trabajamos. Nadie asume una nueva responsabilidad sin querer hacerlo. No será posible aprender de los datos sin comprometerse realmente con los resultados deseados. Sin compromiso, las personas elegirán hacer una lectura pasiva de los datos y nada cambiará.

Antes de iniciar un proceso de transformación digital, las empresas deberían asegurarse de que disponen de un equipo de personas suficientemente comprometido, que pueden y quieren asumir la responsabilidad de liderar un cambio hacia la visión futura. La responsabilidad que sientan las personas sobre la visión a largo plazo es mucho más relevante como palanca que la tecnología. Y mucho más difícil de movilizar.

Sobre el autor

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MJBlasco Socia co-fundadora y consultora de Afca.cat (2007), empresa de consultoría especializada en Estrategia y Finanzas. Ayudamos a personas que tienen empresas a mejorar sus procesos de creación de valor y sus resultados. Licenciada en Ciencias Empresariales y MBA por ESADE y en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat Ramon Llull. El hilo conductor profesional en clave de especialización son las finanzas. La motivación es el management, la ciencia social que se reinventa al ponerse al servicio de las organizaciones centradas en las personas. Profesora de Estrategia y Finanzas del Master en Design Management de BAU y formadora de Estrategia y Finanzas para empresas y emprendedores. Autora del libro “Nuevas Finanzas para Nuevos Negocios” (Editorial UOC) y co-autora de la “Guia para la autoevaluación de empreses. Claves para mejorar tu negocio” (ACCID).


Equipo

(por orden de aparición)
Tomâs Cascante
Alvar Soto
Joan Bosch
Patricia Madrid
Santa Vàsquez de la Cruz
Chus Blasco
Sonia Solà
Jesús Soler
Jordi González-Pons
Fernando Montans

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