CHUS BLASCO / Privilegios insostenibles


Rendimientos decrecientes de la complejidad

Las noticias económicas de los últimos días sobre una crisis mundial, y el artículo de un blog sobre modelos de negocio complejos que leo por casualidad, me ha llevado a preguntarme si más que una nueva crisis, la complejidad actual no nos está llevando hacia el colapso.

Joseph Tainter es un antropólogo e historiador estadounidense y su obra más conocida es The collapse of complex societies en la que examina el colapso de las civilizaciones Maya y del Imperio Romano. Estas civilizaciones tenían ricas tradiciones, complejas estructuras sociales, tecnología avanzada, y a pesar de ello colapsaron. Tainter se pregunta si existen explicaciones comunes, y descubre que aquellas sociedades colapsaron precisamente como consecuencia de su sofisticación cultural. “Un grupo de personas, a través de una combinación de organización social y entorno favorable, se encuentra con un excedente de recursos. Gestionar este excedente de recursos hace a la sociedad más compleja (la agricultura requiere de habilidades matemáticas, etc.) Al principio, el valor marginal de esta complejidad es positivo (cada trozo de complejidad suple los costes con la mejora de los resultados). Pero a lo largo del tiempo, la ley de rendimientos decreciente reduce el valor marginal hasta que desaparece por completo. En este punto, cualquier complejidad adicional es puro coste.”

La tesis de Tainter es que cuando la élite de una sociedad añade un grado más de burocracia que exige una mayor tributación, acaban extrayendo todo el valor del entorno hasta que no es posible extraer nada más. Las sociedades colapsan porque cuando se les añade estrés adicional, se han convertido en demasiado rígidas para responder. Incluso cuando podrían hacerse algunos ajustes, las resistencias serán muy grandes por parte de las élites que se han estado beneficiando. El colapso se presenta como la última forma de simplificación.

 

Más allá del valor del accionista

El pasado mes de agosto, los líderes de algunas de las mayores empresas norteamericanas firmaron el manifiesto “Statement on the Purpose of a Corporation”. Declaraban que maximizar los beneficios para el accionista no puede ser el objetivo principal de las empresas. Es un cambio significativo para la Asociación Business Roundtable, una organización empresarial con doscientos miembros cuya misión principal es hacer de lobby. En este manifiesto se comprometen a crear valor a todas las partes interesadas (stakeholders) en lugar de hacerlo tan sólo para los accionistas (shareholders). Concretamente, se comprometen con cinco objetivos: a entregar valor a sus clientes, a invertir en sus empleados, a relacionarse de forma justa y ética con sus proveedores, a dar apoyo a las comunidades con las que trabajan, y a generar valor a largo plazo a los accionistas.

Nada que no supiéramos desde la teoría de lo que deberían hacer las empresas responsables. Los firmantes del manifiesto recuerdan que las empresas juegan un rol vital en la economía como creadores de empleo, impulsores de innovación y proveedores de productos y servicios esenciales. La clave está en que habían olvidado la necesaria sostenibilidad que exige el largo plazo. Quiero creer que los CEOs de estas grandes corporaciones han tomado conciencia de que el sistema económico y financiero actual les empuja a tomar decisiones priorizando un objetivo que acaba causando un perjuicio al resto de partes interesadas. Un perjuicio tan intenso que nos puede llevar al colapso como sociedad.

 

Privilegios insostenibles

Que las grandes corporaciones hayan sabido leer que no pueden seguir manteniendo los privilegios de unos pocos a costa de poner en riesgo de colapso a todo el sistema, es una buena noticia. Sabemos que es imprescindible racionalizar la economía, mientras respetamos el entorno y tomamos conciencia de que nos enfrentamos a un mundo con muy pocas necesidades de trabajo y mucha riqueza. El sistema económico empieza dentro de nuestra conciencia. Las empresas son y deben ser tractores del progreso e innovación de la sociedad. Pero no podemos seguir subestimando el valor de las personas y de las relaciones humanas mientras sigamos confundiéndolo con su precio (salario).

Mientras los privilegios de una parte de la sociedad crean suficiente riqueza para que la mayoría viva “razonablemente bien”, estos privilegios no crean ningún problema de sostenibilidad. Pero cuando los “daños colaterales” del funcionamiento del sistema económico y financiero son graves, crean crecientes desigualdades, perjudican a una parte amplia de las personas y el planeta, y son visibles, se genera un clima de nula confianza que no permite el progreso. ¿Qué es el progreso sino confianza en el futuro?

El trabajo de investigación de Tainter se enfoca en entender cómo las sociedades son capaces de transformarse para resolver los problemas que les toca afrontar. Dice que las sociedades del pasado que consiguieron hacer frente y afrontaron los problemas desde el punto de vista económico, fueron sostenibles. Las que no lo hicieron, colapsaron. Dice Tainter que la clave para la sostenibilidad es entender qué queremos como sociedad, y la respuesta a esta pregunta debe llevarnos a que nos preguntemos a qué tenemos que renunciar.

 

Sobre el autor

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MJBlasco Socia co-fundadora y consultora de Afca.cat (2007), empresa de consultoría especializada en Estrategia y Finanzas. Ayudamos a personas que tienen empresas a mejorar sus procesos de creación de valor y sus resultados. Licenciada en Ciencias Empresariales y MBA por ESADE y en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat Ramon Llull. El hilo conductor profesional en clave de especialización son las finanzas. La motivación es el management, la ciencia social que se reinventa al ponerse al servicio de las organizaciones centradas en las personas. Profesora de Estrategia y Finanzas del Master en Design Management de BAU y formadora de Estrategia y Finanzas para empresas y emprendedores. Autora del libro “Nuevas Finanzas para Nuevos Negocios” (Editorial UOC) y co-autora de la “Guia para la autoevaluación de empreses. Claves para mejorar tu negocio” (ACCID).


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