CHUS BLASCO / La economía digital va de empoderar


7 noviembre 2017000-Top, 01TEC
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Mensaje institucional: prohibido cambiar

En la economía productiva de la revolución industrial, los empresarios aprendieron que para que el trabajo se realizara, tenían que controlar a los trabajadores. En cambio, la economía del conocimiento hace aflorar nuevos modelos de relación entre las personas en las empresas. Se hace necesario dejar de controlar las tareas que hacen los trabajadores para empezar a otorgarles mayor autonomía y responsabilidad. En mi trabajo me enfrento a diario con la complejidad del proceso. No es fácil. Existe una incomodidad profunda a adaptarse a ello, fundamentalmente porque hemos aprendido a relacionarnos en las organizaciones con estructuras piramidales donde unos pocos mandan y el resto obedecen. Cuesta mucho cambiar el marco mental. Es por ello por lo que las empresas que compiten en la economía digital necesitan hacer una evolución transformadora que tenga como base la confianza en las personas y aporte los medios necesarios para conseguir trabajadores empoderados que tomen decisiones y asuman responsabilidades.

Hablar de economía digital es hablar de empoderamiento. El empoderamiento tiene su centro en la persona, que busca activamente su progreso, tanto individualmente como colectivamente. Las personas empoderadas quieren desarrollar su carrera profesional en organizaciones que les den este espacio de autonomía que les permita crecer. Si no encuentran lo que buscan, se van. Las empresas necesitan adaptarse lo más rápidamente posible para no perder el talento de estas personas.

 

Un proceso multidimensional de carácter social

Joan Torrent, publicaba hace algunas semanas en L’Economic ”Economia política de l’apoderament”, un artículo imprescindible donde enmarca las reivindicaciones nacionales de Catalunya en una dinámica global mucho más amplia. Desde una perspectiva económica y de economía política, Torrent repasa la forma en que las transformaciones en el comportamiento de las personas se acaban trasladando al conjunto de los sistemas económicos y sociales. Torrent describe empoderamiento como “el proceso multidimensional de carácter social donde el liderazgo, la comunicación y los grupos autodirigidos reemplazan la estructura piramidal por una estructura más horizontal con la participación de todos y cada uno de los individuos del sistema que son parte activa de su control y persiguen la mejora del progreso material e inmaterial, tanto de los individuos como de grupos concretos o como de la sociedad en su conjunto”. La finalidad última del empoderamiento social es que dicho colectivo sea capaz por sí mismo, trabajando y organizándose, de mejorar sus condiciones de vida.

 

La necesidad imperiosa de oportunidades

La crisis económica iniciada en el 2008 puso de manifiesto las carencias del sistema institucional político y económico en las sociedades occidentales, especialmente en España. Los ciudadanos han llegado a la segunda década del siglo XXI con un nivel de formación sin precedentes, acompañado con el acceso intensivo a Internet y las redes sociales que naturalmente, ha aumentado sus expectativas sobre su progreso económico futuro… que no ha llegado. Dice Torrent que “La base de la distribución equitativa de la riqueza es garantizar más libertad de oportunidades”. La mejora de la economía por sí sola, no ha facilitado oportunidades para todos los ciudadanos. La carencia de oportunidades es una clara vulneración del derecho de las personas a afectar su vida de forma positiva.

En España, las instituciones políticas son tan extractivas que ni tan solo lo disimulan. Como explicamos en ¿Por qué fracasan los países? las instituciones políticas concentran el poder y las decisiones en una élite tan reducida que les posibilita una acumulación de riqueza. Su relato económico siempre se basa en las grandes corporaciones, y es favorecido y defendido por las instituciones políticas. El modelo de gestión en el que se basan las empresas que ostentan el poder económico en este país, están en el extremo opuesto de los modelos organizativos basados en empoderar a las personas que exige la economía digital. Por ejemplo, La Caixa, la tercera entidad financiera de España y primera en banca minorista, tiene un peso enorme en la economía real. Tal como se retrata en el reportaje del diari Ara su modelo organizativo está basado en fuertes liderazgos unipersonales, y prácticamente todo se decide en un solo despacho. Es el modelo que calcan otras empresas del Ibex, y que evidencia una falta de transparencia en su gestión. El modelo organizativo es el de prohibido pensar. La clave para sobrevivir es fácil: obedecer.

 

La economía empoderada

En el otro extremo, están las empresas creadas en la última década, nacidas plenamente en la economía digital. Sus trabajadores están altamente formados, son usuarios intensivos de las tecnologías digitales, y utilizan formas de relacionarse muy distintas a la jerarquía a la que estábamos acostumbrados los que nacimos en un mundo analógico. Su materia prima fundamental es el conocimiento. Tienen ambición y saben que lo que saben hoy no les garantiza estar en el mercado el año que viene. Saben que rodearse de personas empoderadas y facilitar que puedan poner en valor su capacidad de aprender es la forma de sostener su ventaja competitiva.

Una economía empoderada necesita personas capacitadas para diseñar su destino, no personas alienadas en organizaciones que les prometen seguridad a cambio de no opinar. La economía digital posibilita oportunidades resolviendo problemas que sin la tecnología no era posible solventar. Pero el progreso exige adaptación, innovación, cambios de paradigma, nuevos modelos, ambición, valentía, romper barreras, pensar distinto… ¿Tenemos las instituciones que lo impulsan y favorecen? ¿No será que cuando las instituciones utilizan el miedo y la represión para “defender la economía” es porque lo único que están garantizando es perpetuarse en el poder?

Sobre el autor

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MJBlasco Socia co-fundadora y consultora de Afca.cat (2007), empresa de consultoría especializada en Estrategia y Finanzas. Ayudamos a personas que tienen empresas a mejorar sus procesos de creación de valor y sus resultados. Licenciada en Ciencias Empresariales y MBA por ESADE y en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat Ramon Llull. El hilo conductor profesional en clave de especialización son las finanzas. La motivación es el management, la ciencia social que se reinventa al ponerse al servicio de las organizaciones centradas en las personas. Profesora de Estrategia y Finanzas del Master en Design Management de BAU y formadora de Estrategia y Finanzas para empresas y emprendedores. Autora del libro “Nuevas Finanzas para Nuevos Negocios” (Editorial UOC) y co-autora de la “Guia para la autoevaluación de empreses. Claves para mejorar tu negocio” (ACCID).


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