CHUS BLASCO / El círculo virtuoso de la creación de riqueza


17 julio 2017000-Top, 04ECO
17.07.17Il

Innovando en la complejidad

La globalización de la economía ha aumentado enormemente la presión competitiva, y como saben muy bien las empresas de éxito, la sostenibilidad no proviene de competir por precio. Las empresas, para sobrevivir a lo largo del tiempo, necesitan tener ingresos predictibles que les permitan asignar los recursos de forma efectiva para poder concentrarse en crear valor. La recurrencia de los ingresos es la fuente primordial de la sostenibilidad y de la generación de riqueza, pero la predictibilidad en tiempos de complejidad no es nada evidente.

He podido leer sobre ello recientemente en Predictable Revenue, mucho más que un libro sobre ventas. Aaron Ross, co-autor del libro y CEO de Predictablerevenue.com explica de forma amena y clara una metodología para afrontar uno de los problemas más acuciantes para las empresas en la era de la economía digital: cómo crear un sistema que aumente la predictibilidad de sus ventas. Uno de los secretos del éxito del libro es que Ross explica el sistema que él mismo desarrolló, experimentando con hipótesis sobre los métodos que utilizaban y la medición de los resultados. De este modo consiguió crear un sistema de obtención de ingresos predictibles que funcionó de forma exitosa en el crecimiento de la plataforma Salesforce. Se enfocaron en solucionar un problema real de los departamentos de ventas. Experimentaron con el valor que aportaban a los clientes que estaban dispuestos a pagar por la solución que les ofrecían. Siguieron innovando y experimentando con los resultados hasta que crearon un sistema. Este sistema ha sido aplicado por miles de empresas y ha generado un nuevo negocio (predictablerevenue) que se dedica a enseñar a otros este método de éxito.

 

Economía digital

Durante los últimos meses, hemos ido repasando algunos temas relevantes de economía que necesitamos replantearnos en el nuevo paradigma digital. Decíamos en reinventar el capitalismo que el sistema económico que percibimos ajeno a nosotros empieza dentro de nuestra conciencia. Nunca tan pocas compañías habían tenido tanto poder, pero seguimos midiendo el crecimiento económico dando por hecho que éste proporcionará un mayor bienestar a la sociedad. El problema no es que el crecimiento no sea en sí mismo un indicador positivo. El problema es que no es suficiente. Los daños ocultos de una sociedad desigual han sido ampliamente estudiados en distintos países. En Si quieres vivir el sueño americano ves a Dinamarca comprobamos la evidencia científica de que en los países desarrollados, las sociedades con menor brecha entre ricos y pobres son más felices y saludables que en las sociedades que sufren mayores desigualdades. La desigualdad está alimentada por la paradoja que representa los privilegios que obtenemos como consumidores por la nueva economía y que, al mismo tiempo, precarizan a miles de trabajadores. A pesar de los retos que afrontamos, necesitamos una visión positiva del progreso económico de los últimos dos siglos, como vimos en buenas noticias y algunos retos inaplazables. Pero una visión positiva que no puede olvidar que para que el progreso económico vaya acompañado de justicia social, las instituciones políticas y económicas juegan un papel clave, como demuestran los autores del libro ¿Por qué fracasan los países?. Para mejorar realmente la economía, necesitamos mayor justicia social. En el siglo XXI, el problema no es cómo producir más sino cómo redistribuirlo. Este esquema de redistribución de las últimas décadas del siglo XX se había basado en un estado del bienestar que es claramente insostenible, pero que políticamente no se está afrontando. Así, la renta básica universal aparece con fuerza como una idea revolucionaria para el siglo XXI que proviene de una nueva concepción sobre la distribución del dinero y del tiempo. Las personas, tengan o no trabajo, necesitan al menos una fuente de ingresos recurrentes que les permita proyectar su futuro y vivir con dignidad.

 

Para crear riqueza necesitamos innovar

No quería acabar el último artículo de la temporada sin insistir en que la clave de la generación de riqueza en la economía digital es que necesitamos innovar. La transformación digital trae consigo un nuevo paradigma en el que aparecen nuevas oportunidades para las empresas, al mismo tiempo que provocan nuevas amenazas. Las amenazas de la precariedad de los empleos, de la sustitución por robots de muchas de las profesiones que conocemos actualmente, pero también las oportunidades de crear riqueza a través de empresas que triunfan poniendo a las personas en el centro. La innovación se produce cuando nos enfocamos en resolver un problema con todas las herramientas que tenemos a nuestra disposición. Gracias a la tecnología, es posible construir nuevas soluciones para resolver nuevos problemas, o dar nuevos enfoques a problemas ya existentes. El reto es encontrar los clientes objetivo que estén dispuestos a pagar por estas soluciones y generen ingresos predictibles. Se necesitan recursos: tiempo, dinero y ¡personas con talento!  La fórmula mágica de Ross y su equipo se basó en construir una cultura en que los trabajadores felices desarrollen clientes felices: el círculo virtuoso de la creación de riqueza sostenible.

 

Sobre el autor

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MJBlasco Socia co-fundadora y consultora de Afca.cat (2007), empresa de consultoría especializada en Estrategia y Finanzas. Ayudamos a personas que tienen empresas a mejorar sus procesos de creación de valor y sus resultados. Licenciada en Ciencias Empresariales y MBA por ESADE y en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat Ramon Llull. El hilo conductor profesional en clave de especialización son las finanzas. La motivación es el management, la ciencia social que se reinventa al ponerse al servicio de las organizaciones centradas en las personas. Profesora asociada de Finanzas del Departamento de Gestión de Empresas de la Universitat Rovira i Virgili y formadora de Estrategia y Finanzas para empresas y emprendedores. Autora del libro “Nuevas Finanzas para Nuevos Negocios” (Editorial UOC) y co-autora de la “Guia para la autoevaluación de empreses. Claves para mejorar tu negocio” (ACCID).


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